Por qué no crío colores exóticos del Pomerania: Ética, selección responsable y respeto por la raza

Por qué no crío colores exóticos del Pomerania: Ética, selección responsable y respeto por la raza

En los últimos años, el auge de los llamados colores exóticos en el Pomerania ha despertado un enorme interés comercial. Son colores llamativos, diferentes, poco habituales y, precisamente por eso, suelen venderse a precios más elevados. Sin embargo, que algo sea atractivo o escaso no significa que sea correcto desde el punto de vista de la cría responsable.

En Lion Dance he tomado una decisión muy clara: no criar colores exóticos ni seguir líneas comerciales, y esta decisión no tiene que ver con gustos personales, sino con ética, genética y respeto por la raza.

El problema no es solo el color, sino el enfoque de la cría

Es importante aclarar algo fundamental:
el problema no es siempre el color en sí mismo, sino el contexto en el que suele criarse.

Para criar bien una raza es imprescindible hacer una selección rigurosa, basada en:

  • Salud física y genética
  • Carácter equilibrado
  • Conformidad con el estándar racial
  • Funcionalidad y bienestar a largo plazo


Cuando la cría se orienta principalmente a lo comercial, estos criterios pasan a un segundo plano. El objetivo deja de ser mejorar la raza y pasa a ser vender más rápido y a mejor precio.

Por desgracia, gran parte de la cría de colores exóticos se basa en este modelo:
no se cría por amor a la raza, sino por su rentabilidad.

Cuando el mercado manda, la raza se desvirtúa

En la cría comercial se utilizan a menudo perros que:

  • Presentan problemas de salud
  • Se alejan notablemente del estándar original
  • Tienen características exageradas, no típicas de la raza,  porque “venden bien”

En el Pomerania esto se traduce, por ejemplo, en:

  • Hocicos excesivamente cortos y anchos
  • Patas desproporcionadamente cortas
  • Exceso de subpelo, difícil de mantener
  • Mayor predisposición a problemas de piel y alopecia por usar líneas propensas a alopecia y no quitarlas de la cría por su valor económico.

Estos perros suelen resultar muy llamativos y adorables de cachorros, lo que facilita su venta y permite pedir precios más altos. Desde un punto de vista puramente económico, son un “buen negocio”.

Desde el punto de vista de la raza, son una mala herencia.

Las consecuencias las pagan las familias

La desvirtuación de la raza no es un problema abstracto ni teórico.


Tiene consecuencias reales.

A largo plazo, muchas familias terminan enfrentándose a:

  • Problemas de salud crónicos
  • Dificultades de mantenimiento del manto
  • Gastos veterinarios elevados
  • Frustración al ver que su perro no se desarrolla como esperaban


Todo ello es el resultado de una mala selección previa, no de mala suerte. Y muchas veces no es ni culpa del criador del cachorro si no se una serie de criadores anteriores por muchas generaciones. Es como la última gota que colma el vaso. Llegado un punto las consecuencias ya son visibles.

¿Se pueden criar perros sanos en colores exóticos?

En teoría, sí.
En la práctica, en razas muy demandadas comercialmente como el Pomerania, es la vía más rápida para acabar con líneas de baja calidad genética.

Los criadores no tenemos una impresora donde “imprimir” cachorros con todas las características deseadas. Criamos con perros que proceden de criadores anteriores, que pueden haber hecho las cosas mejor o peor.

Incluso cuando padres y abuelos parecen sanos, pueden portar genética recesiva que aflore de forma inesperada en un cachorro de una camada. La genética no es matemática, es probabilística.

Precisamente por eso existe la cría de selección:
para reducir la imprevisibilidad y aumentar la certeza sobre cómo serán los cachorros y cómo se desarrollarán en el futuro.

Por qué huyo de líneas comerciales y características extremas

Mi criterio como criadora es muy claro:

  • Evito líneas comerciales con criterios fuera del estándar oficial de la raza.
  • Evito colores exóticos
  • Evito características extremas que no forman parte del espíritu original de la raza

El Pomerania es una raza ya consolidada, con un estándar definido y un equilibrio que merece ser respetado.

Para mí es imprescindible saber que:

  • Existe un criterio superior al económico
  • Hay un estándar claro
  • Hay un control de calidad real
  • Se cría pensando en el futuro de la raza, no solo en la venta inmediata

Criar es una responsabilidad, no una moda

Criar no es seguir tendencias, ni responder a modas pasajeras del mercado.
Criar es conservar, mejorar y proteger.

Por eso, en Lion Dance, la prioridad no es lo llamativo ni lo exclusivo, sino lo correcto. Lo que a todas luces será lo mejor.

Porque cada decisión de cría tiene consecuencias durante toda la vida del perro… y de la familia que lo acompaña.

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