Drenaje rutinario de glándulas anales en perros: por qué NO es una buena práctica
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Durante años se ha extendido la creencia de que las glándulas anales de los perros deben vaciarse de forma rutinaria, especialmente durante el baño o la sesión de peluquería. Esta práctica, aún común en algunos centros y hogares, no está respaldada por la evidencia científica actual y puede resultar perjudicial cuando se realiza sin una indicación clínica real.
En este artículo explicamos qué función cumplen las glándulas anales, cuándo no deben manipularse y en qué casos sí está justificada la intervención, basándonos en literatura veterinaria contrastada.
🧠 ¿Qué son las glándulas anales y cómo funcionan?
Los sacos anales son dos pequeñas estructuras situadas a ambos lados del ano. En condiciones normales, producen una secreción que se elimina de forma natural durante la defecación, gracias a la presión que ejercen las heces firmes al pasar por el recto.

Este mecanismo es fisiológico y automático en la mayoría de los perros sanos. La secreción cumple funciones de comunicación química entre individuos y no está diseñada para ser evacuada manualmente de forma periódica.
La anatomía y fisiología de los sacos anales indican que su vaciado natural depende de:
1. Consistencia adecuada de las heces
2. Tono muscular normal del esfínter
3. Ausencia de inflamación o infección
Cuando estos factores están presentes, no existe necesidad de intervención externa.
🚫 Por qué NO se recomienda el drenaje rutinario
1. No es un proceso fisiológico
La expresión manual aplica una presión externa antinatural sobre estructuras que están diseñadas para vaciarse desde el interior hacia el exterior. Esta presión no reproduce el mecanismo normal de expulsión y puede alterar la integridad del saco y de su conducto.
2. Puede provocar inflamación y lesiones
La manipulación repetida puede causar:
- Irritación crónica de la pared glandula.
- Engrosamiento del tejido por microtraumatismos
- Inflamación del conducto excretor
- Mayor predisposición a infecciones secundarias
- En casos extremos, una presión excesiva puede contribuir a la rotura del saco anal o a la formación de abscesos.
3. Favorece problemas que antes no existían
Uno de los efectos menos conocidos del drenaje rutinario es que puede generar una dependencia iatrogénica: al interferir repetidamente en el vaciado natural, algunos perros dejan de hacerlo de forma eficiente por sí mismos, aumentando el riesgo de impactaciones futuras.
4. No todos los síntomas anales se originan en las glándulas
Picor, lamido, enrojecimiento o molestias perianales pueden estar relacionados con:
- Alergias alimentarias
- Dermatitis
- Alteraciones digestivas
- Heces blandas crónicas
Vaciar las glándulas sin diagnosticar la causa real puede enmascarar el problema y retrasar el tratamiento adecuado.
🩺 Cuándo SÍ está indicada la intervención
La manipulación de los sacos anales no es una práctica preventiva, sino terapéutica. Está indicada únicamente cuando existe una patología diagnosticada por un veterinario con signos clínicos claros, como:
- Impactación del contenido
- Infección (saculitis)
- Abscesos
- Dolor evidente al defecar
- Arrastre persistente del ano (scooting)
- Secreciones anormales o malolientes
En estos casos, la intervención debe realizarla un veterinario o un profesional debidamente formado, dentro de un contexto clínico y, si es necesario, acompañada de tratamiento médico.
⚠️ Riesgos de la manipulación sin indicación clínica
La literatura veterinaria describe varios riesgos asociados a la expresión manual innecesaria:
- Introducción de bacterias en el conducto
- Inflamación crónica del saco anal
- Fibrosis y estrechamiento del conducto
- Aumento de recurrencia de problemas anales
- Dolor y estrés innecesarios para el animal
Desde el punto de vista del bienestar animal, cualquier procedimiento debe tener una justificación médica clara.
🧾 Posicionamiento veterinario actual
Los manuales veterinarios de referencia y los estudios clínicos coinciden en un punto clave:
☝️ Las glándulas anales no deben vaciarse de forma rutinaria en perros sanos.
La intervención se reserva para casos patológicos y no como parte de un mantenimiento estándar durante el baño o la peluquería.
✅ Conclusión
Antes de llevar a tu perro a la peluquería, es importante preguntar si realizan el vaciado de glándulas anales de forma rutinaria durante el baño. Es necesario ser proactivo e informarse bien para poder prevenir la situación en la sesión de peluquería.
Si tu perro no presenta problemas clínicos y tu veterinario no lo ha indicado expresamente, puedes y debes solicitar que no se realice este procedimiento bajo ningún concepto. El drenaje innecesario no aporta beneficios en perros sanos y puede provocar molestias o problemas a largo plazo.
En perros sanos, con una digestión adecuada y sin signos clínicos, el drenaje rutinario de glándulas anales no solo es innecesario, sino potencialmente perjudicial.
Promover prácticas basadas en evidencia científica es fundamental para:
- Proteger la salud a largo plazo del perro
- Evitar intervenciones innecesarias
- Fomentar un cuidado respetuoso y responsable
En Academia Lion Dance defendemos un mantenimiento basado en prevención real, observación y criterio veterinario, no en rutinas heredadas sin respaldo científico.
📚 Referencias científicas y veterinarias
1. MSD Veterinary Manual
Anal Sac Disease in Dogs and Cats
Manual veterinario de referencia internacional, con descripción clínica y terapéutica de la enfermedad del saco anal.
2. Corbee RJ et al.
A cross-sectional study on canine anal sac disease
Publicado en Veterinary Sciences, disponible en PubMed Central (PMC).
Estudio clínico que analiza factores de riesgo y manejo de la patología.